Un plan de existencia He descubierto que la forma más fácil de comenzar a pensar en el diseño de nuestras vidas, de saber lo que deseamos, de encontrar nuestra pasión, de conseguir lo que realmente quiere conseguir nuestro corazóns es a través de escribir nuestro propio obituario. Sé que esto tal vez podrá sonar algo absurdo y, más aún, da miedo. Es que incluso le tememos al mero hecho de pensar en ello porque tal vez, de forma esotérica, hacerlo podría acercarnos a la muerte. Pero es normal, nadie realmente quiere pensar en el día del juicio final.Sin embargo, a pesar de que esto pueda ser una forma de pensar poco placentera y, hasta cierto punto, aterradora o llena de sentimientos adversos, la realidad es una sola. Nuestro tiempo sobre la faz de la tierra es muy corto. Aunque creamos que hay una vida en el más allá, en una eternidad, el purgatorio o en el infierno; el hecho es que la premisa de la muerte no cambiará. Al menos en plano terrenal, que es todo lo que alguna vez hemos conocido, dejaremos de existir más temprano que tarde. . Si comenzamos a ver la vida desde esta perspectiva, algo en nuestro cerebro se activa y comienza a pensar en nuestro tiempo de vida y nuestros propósitos con más seriedad, tal vez incluso con preocupación. De antemano, a ti querido lector, te aconsejo que al escribir tu obituario trates de no pensar de forma negativa o desesperada acerca de tu muerte; aunque es muy probable que este hecho se realice en tu pensamiento y se muestre  como la verdad absoluta sobre nuestra existencia finita.Querramos o nos, estemos conscientes o no, nuestro tiempo de vida no es infinito. Entonces, ¿por qué desperdiciarlo en cosas que no son parte de nuestro obejtivo de vida? Te invito que a tomes un pedazo de papel y comiences a escribir tu obituario con mucha seriedad y sinceridad. Al principio seguramente te sentirás algo mórbido, pero cuando este sentimiento pase, comienza a pensar en cómo desearías ser recordado. Imagínate a tu familia leyendo dicho obituario. Por ejemplo: “Tu nombre fue un hombre íntegro, de valores fuertes, lleno de energía y con una fortuna acumulada de 10 millones de su moneda favorita. Fue excelente padre, un hijo excepcional y un hombre bondadoso que ha dejado tres propiedades en la playa a sus familiares y amigos más cercanos”.